Los medicamentos superventas (blockbusters) han ganado peso en el sector farmacéutico mundial durante las últimas dos décadas. El número de fármacos que alcanzaron este nivel de ventas pasó de 19 en el año 2000 a 91 en 2024, casi cinco veces más, pese al aumento progresivo del umbral de ventas ajustado a la inflación. Así lo recoge el informe 'Una nueva perspectiva sobre los éxitos de ventas biofarmacéuticos', elaborado por IQVIA en colaboración con la Questrom School of Business de la Universidad de Boston.
En conjunto, los 91 medicamentos superventas generaron alrededor de 646.900 millones de euros en ventas globales en 2024, a precios nominales. Esta cifra supone un incremento superior al 310% respecto a 2013. Su peso también ha aumentado en relación con el conjunto del mercado: representaron el 46% de las ventas mundiales de medicamentos de prescripción a precio de lista y el 63% de las ventas de medicamentos de marca, mientras que en el año 2000, estas proporciones eran del 20% y el 25%, respectivamente.
El crecimiento no ha sido lineal, ya que durante el periodo analizado, el número de medicamentos superventas alcanzó un máximo de 53 en 2009, pero descendió hasta 39 en 2012, en un contexto marcado por la pérdida de exclusividad de numerosos productos. A partir de 2013, el documento muestra que número de blockbusters volvió a aumentar.
La composición de este grupo de medicamentos también ha cambiado con el paso de los años. Oncología, inmunología y diabetes representan conjuntamente el 60% de los blockbusters en 2024, frente al 5% en el año 2000. El informe refleja así el desplazamiento progresivo desde los tratamientos tradicionales de gran volumen hacia medicamentos especializados.
A continuación, el documento identifica cuatro etapas en esta evolución. Entre 2000 y 2006 predominó el modelo de medicamentos tradicionales dirigidos a grandes poblaciones de pacientes y utilizados principalmente en atención primaria. En este periodo destacaban tratamientos para la salud mental, como Zyprexa, Risperdal, Effexor y Seroquel; reguladores de lípidos, como Lipitor y Zocor; antiulcerosos, como Losec, Nexium y Takepron, y medicamentos para el dolor, como Celebrex. Los fármacos tradicionales representaron entre el 70% y el 89% de los blockbusters anuales.
Por su parte, la segunda etapa, entre 2007 y 2013, estuvo marcada por la pérdida de exclusividad de medicamentos tradicionales y la transición hacia los tratamientos especializados. En este periodo ganaron presencia productos como Humira, en inmunología; Avastin y Herceptin, en oncología; Copaxone, para la esclerosis múltiple, y Truvada, para el VIH; mientras que la proporción de medicamentos especializados pasó del 30% en 2006 al 40% en 2013.
Entre 2014 y 2020 se consolidó el predominio de los medicamentos especializados, que superaron por primera vez el 50% de los blockbusters en 2014. En esta etapa destacaron tratamientos oncológicos como Keytruda, Opdivo, Imbruvica e Ibrance; medicamentos para enfermedades inmunológicas, como Stelara y Cosentyx, y fármacos para la diabetes, como Jardiance y Trulicity.
Por último, el periodo comprendido entre 2021 y 2024 se caracterizó por una mayor concentración del valor comercial en medicamentos con ventas muy superiores al umbral habitual. Los tratamientos especializados representaron el 63% de los blockbusters de esta etapa, una proporción que se ha estabilizado después de más de una década de crecimiento.
Esta última etapa también se distingue por el auge de los llamados mega-blockbusters, aquellos medicamentos cuyas ventas alcanzan al menos cinco veces el umbral establecido para los superventas. En 2024, estos productos suponían el 15% de los blockbusters, pero concentraban el 46% de sus ventas.
El informe señala que, a comienzos de los años 2000, alrededor del 70% de los medicamentos superventas generaban entre una y menos de dos veces el umbral de ventas. La presencia de productos con ingresos al menos cinco veces superiores era prácticamente inexistente. Sin embargo, esta concentración comenzó a crecer a finales de la década de 2010 y se aceleró a partir de 2020.
Entre los medicamentos que forman parte de este grupo figuran tratamientos inmunológicos como Humira, Stelara, Dupixent y Skyrizi; los agonistas de GLP-1 utilizados en diabetes y obesidad, como Ozempic, Mounjaro y Wegovy, y el inhibidor de PD-1 Keytruda, en oncología. Según el análisis, sus ventas anuales se sitúan entre 6,4 y 18,9 veces por encima del umbral de blockbuster.
El informe también analiza cuánto tardan estos medicamentos en alcanzar el nivel de ventas de un blockbuster y cuánto tiempo mantienen su posición. De media, transcurren 4,8 años desde su lanzamiento hasta que alcanzan este estatus, y el 67% lo consigue durante sus primeros cinco años.
El periodo medio desde el lanzamiento hasta la pérdida de exclusividad en EEUU es de 15,8 años, mientras que esta duración asciende a 17,2 años en el caso de los medicamentos biológicos y se sitúa en 15 años para las moléculas pequeñas. Además, el 45% de los productos mantiene la exclusividad durante más de 15 años.
El tiempo necesario para alcanzar la condición de blockbuster también varía según el tipo de medicamento. Los especializados lo consiguen, de media, en 4,3 años, frente a los 5,6 años de los tratamientos tradicionales. Asimismo, el 73% de los medicamentos especializados alcanza este nivel de ventas durante sus primeros cinco años, frente al 58% de los tradicionales.
Una vez que alcanzan el umbral de ventas, los medicamentos mantienen su condición de blockbuster durante una media de 12,1 años antes de perder la exclusividad en EEUU, lo que representa cerca del 80% de su ciclo comercial protegido. Este periodo es de 13,6 años para los biológicos y de 11,3 años para las moléculas pequeñas. En los medicamentos especializados alcanza los 12,8 años, frente a los 11,1 años de los tradicionales.
De los 131 medicamentos que alcanzaron la condición de blockbuster y se lanzaron entre 2000 y 2024, 85 (el 65%) mantenían este estatus en 2024. De ellos, 79 (el 60% del total) seguían protegidos, mientras que otros seis (el 5%) conservaban la condición de superventas después de la pérdida de exclusividad en EEUU.
Otros nueve medicamentos (el 7%) mantuvieron el estatus de blockbuster después del año en que perdieron la exclusividad, pero dejaron de cumplir el umbral antes de 2024. Además, 14 productos (el 11%) perdieron esta condición durante el mismo año en que afrontaron la pérdida de exclusividad.
Por su parte, 23 medicamentos, el 18% del total analizado, dejaron de ser blockbusters antes de perder la exclusividad en EEUU. De estos, 13 perdieron esta condición por la competencia de otros medicamentos de marca. En cinco casos, el propio fabricante había introducido tratamientos más recientes para las mismas indicaciones. Otros siete productos dejaron de alcanzar el umbral debido a la contracción del mercado, especialmente en medicamentos contra la hepatitis C, mientras que tres estuvieron afectados por cambios relacionados con su seguridad, eficacia o restricciones regulatorias.
La pérdida de exclusividad constituye uno de los principales puntos de inflexión para la evolución comercial de estos medicamentos. Según las previsiones recogidas en el informe, diez de los 14 mega-blockbusters se enfrentarán a este escenario entre 2028 y 2036.
En 2028, siete medicamentos superventas tienen prevista la pérdida de exclusividad en EEUU. En conjunto, registraron unas ventas globales nominales de aproximadamente 83.200 millones de euros en 2024. Entre ellos, Eliquis y Keytruda sumaron alrededor de 60.100 millones de euros en ventas globales ese año.
Estas próximas pérdidas de exclusividad suponen un reto para las compañías farmacéuticas, que tendrán que reponer los ingresos de sus carteras, pero también pueden abrir la puerta a ahorros para los sistemas sanitarios a medida que estén disponibles alternativas genéricas y biosimilares de menor coste.
De cara al futuro, el documento señala que oncología, inmunología, obesidad y enfermedades metabólicas seguirán siendo áreas relevantes para el desarrollo de medicamentos capaces de alcanzar este nivel comercial. La medicina de precisión podría representar una nueva etapa, impulsada por los avances en el conocimiento de la biología de las enfermedades, el diagnóstico y la administración de medicamentos, que permitirían tratamientos cada vez más dirigidos.
El informe también destaca el potencial de las terapias celulares y génicas y de los tratamientos basados en ARN de nueva generación. No obstante, considera que su capacidad para alcanzar una escala comercial de blockbuster está menos demostrada y que, por tanto, su desarrollo dependerá tanto de los avances científicos y clínicos como de la capacidad para superar los retos relacionados con la fabricación, la infraestructura necesaria para su administración, el acceso de los pacientes, la asequibilidad y el reembolso.
Fuente: El Global Farma