La inversión en tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) está adquiriendo un papel cada vez más relevante en la industria farmacéutica española. El informe ‘Impacto económico de la digitalización en el sector farmacéutico en España’, elaborado por ARGIA Green, Tech & Economics para Farmaindustria, estima que el capital TIC aportó alrededor de 0,6 puntos porcentuales anuales al crecimiento de la productividad en 2023 y 2024 y que, por unidad de stock, su intensidad de contribución fue aproximadamente veinte veces superior a la del capital agregado. El estudio también cifra en 21.939 millones de euros el valor añadido bruto generado por la fabricación y la I+D farmacéuticas en 2023.
La transformación digital se ha convertido en uno de los vectores asociados a la evolución de la industria farmacéutica española. El informe elaborado por ARGIA Green, Tech & Economics para Farmaindustria analiza este proceso desde una perspectiva económica y cuantifica su relación con la actividad, el valor añadido y la productividad.
El estudio parte de un sector caracterizado por una elevada intensidad tecnológica y de conocimiento. Las empresas farmacéuticas españolas prevén cerrar el periodo 2023-2025 con una inversión acumulada de 9.000 millones de euros, unos 3.000 millones anuales. Dentro de este contexto, la industria farmacéutica destinó más de 1.600 millones de euros a I+D en 2024, mientras que la inversión en digitalización y activos productivos se sitúa, según las estimaciones recogidas en el informe, en torno a los 3.000 millones de euros anuales.
La inversión digital abarca ámbitos cada vez más amplios de la actividad farmacéutica. Entre ellos se encuentran la digitalización de los ensayos clínicos y de los procesos de investigación, el análisis avanzado de datos y la inteligencia artificial aplicada al descubrimiento y desarrollo de medicamentos, las plataformas de salud digital y los sistemas de evidencia del mundo real, así como la automatización de la producción y el refuerzo de la resiliencia de las cadenas de suministro.
El informe advierte, no obstante, de que actualmente no existe una serie oficial o generalmente aceptada que permita medir de forma específica la inversión en digitalización del sector farmacéutico. Por ello, ARGIA realiza una aproximación a partir de distintas fuentes y supuestos, una limitación que el propio estudio considera relevante a la hora de interpretar sus resultados.
Una de las principales conclusiones del análisis es el peso que adquiere el capital TIC en la evolución de la productividad. Según el modelo de crecimiento utilizado, en el bienio 2023-2024 el capital TIC aportó alrededor de 0,6 puntos porcentuales anuales al crecimiento de la productividad y se asoció a unos 17.500 millones de euros de PIB real durante el periodo.
Cuando se incorpora también el efecto del empleo cualificado, la contribución acumulada del denominado bloque intensivo se situó en torno a los 22.500 millones de euros. En términos de crecimiento del PIB, el capital TIC y el empleo cualificado explicaron conjuntamente del orden de 0,7 a 0,8 puntos porcentuales anuales durante esos dos años.
El informe destaca además la intensidad de esta contribución cuando se compara con el tamaño del stock de capital. En 2023-2024, el capital TIC presentó una intensidad de contribución al crecimiento por unidad de stock del orden de veinte veces la correspondiente al capital agregado. Esta diferencia se explica por el mayor ritmo de acumulación del capital tecnológico y por su capacidad para actuar sobre la eficiencia.
En el caso concreto de la industria farmacéutica, el comportamiento es todavía más acusado. El capital TIC farmacéutico registra un ritmo de acumulación superior al del capital TIC agregado y, según las estimaciones del estudio, su intensidad de contribución al crecimiento por unidad de stock se situaría aproximadamente en el doble de la correspondiente al capital TIC agregado y varias decenas de veces por encima de la del capital total.
El estudio también analiza el impacto económico de la actividad farmacéutica mediante tablas input-output del Instituto Nacional de Estadística, aplicadas a los niveles efectivos de producción y valor añadido observados en 2023.
De acuerdo con esta metodología, la fabricación farmacéutica generó directamente 8.643 millones de euros de valor añadido bruto y una producción de 20.380 millones de euros en 2023. Al incorporar los efectos indirectos derivados de la actividad de los proveedores y los efectos inducidos asociados al consumo, el impacto total de la fabricación farmacéutica ascendió a 17.733 millones de euros de VAB y 60.357 millones de euros de producción.
A estas magnitudes se suma la actividad de I+D vinculada al sector. El informe estima que esta generó directamente 1.888 millones de euros de VAB y una producción asociada de 2.666 millones. Considerando los efectos indirectos e inducidos, el impacto económico total de la I+D farmacéutica alcanzó los 4.206 millones de euros de VAB y 6.998 millones de euros de producción.
La integración de ambas actividades sitúa el impacto total estimado de la fabricación y la I+D farmacéuticas en 21.939 millones de euros de valor añadido bruto y 67.356 millones de euros de producción en 2023. El VAB generado representa aproximadamente el 1,6% del conjunto de la economía española y la producción equivale alrededor del 2,4% de la producción nacional.
El informe señala que cerca de una quinta parte del VAB total generado por estas actividades procede de la I+D, lo que refleja el peso de las actividades intensivas en conocimiento dentro del ecosistema farmacéutico.
La inteligencia artificial, y particularmente la IA generativa, ocupa un espacio destacado en el análisis de la transformación digital. El informe identifica aplicaciones potenciales en distintas fases de la cadena de valor farmacéutica, desde el descubrimiento de moléculas y el análisis de datos hasta la documentación de ensayos clínicos, la explotación de datos del mundo real y determinados procesos de comercialización.
El estudio recoge estimaciones de McKinsey según las cuales la IA generativa podría representar para la industria farmacéutica mundial entre 60.000 y 110.000 millones de dólares de valor económico anual, equivalente a entre el 2,6% y el 4,5% de sus ingresos. Estas cifras corresponden a estimaciones internacionales citadas por el informe y no a una estimación específica para España.
En el caso español, el estudio apunta a la existencia de una serie de factores que pueden favorecer el aprovechamiento de estas tecnologías: un tejido productivo con una elevada capacidad exportadora, inversión sostenida en I+D, infraestructura científica y tecnológica y una importante actividad de investigación clínica.
Las empresas farmacéuticas españolas han exportado, de media durante la última década, el 79% de su producción, según los datos citados en el informe. Esta orientación internacional, unida a la escala productiva y tecnológica existente, configura un contexto en el que la digitalización puede contribuir a mejorar la eficiencia y la competitividad.
La transformación digital no se limita a la incorporación de tecnología. El informe identifica el capital humano como otro de los elementos determinantes para trasladar las inversiones digitales a mejoras de productividad.
La adopción de tecnologías como la inteligencia artificial, la automatización, la analítica avanzada o los sistemas digitales de gestión requiere perfiles especializados, entre ellos científicos de datos, bioinformáticos, ingenieros de automatización, especialistas en validación y calidad, profesionales de software y expertos en ciberseguridad industrial.
Esta relación entre inversión tecnológica y cualificación del trabajo es uno de los elementos centrales del modelo empleado en el estudio. La combinación de capital TIC y empleo cualificado aparece como un bloque especialmente relevante para explicar la evolución de la productividad y el crecimiento.
El informe plantea una visión de la digitalización que va más allá de la incorporación de herramientas informáticas. La inversión tecnológica afecta de forma transversal a actividades como la investigación y los ensayos clínicos, la fabricación, el control de calidad, la logística y la gestión de las cadenas de suministro.
En este sentido, las inversiones contempladas incluyen la modernización de arquitecturas de datos, la integración de sistemas, la ciberseguridad, la capacitación tecnológica y otras aplicaciones digitales. El estudio estima que la inversión TIC del sector farmacéutico alcanzó los 431 millones de euros en 2023 y los 460 millones en 2024, con un crecimiento medio superior al 10% anual desde 2000. Estas cifras constituyen una estimación elaborada específicamente para el informe y no una estadística oficial.
La evolución refleja, según el estudio, cómo la digitalización ha pasado de constituir un elemento de apoyo a convertirse progresivamente en un componente integrado en los procesos productivos, científicos y organizativos de la industria farmacéutica.
El análisis de ARGIA concluye que los efectos de la digitalización no se limitan a las empresas farmacéuticas que realizan las inversiones. La incorporación de tecnologías TIC genera también demanda de equipos, software, ingeniería y servicios avanzados, al tiempo que puede favorecer la difusión de nuevas capacidades y estándares tecnológicos hacia otros sectores.
El modelo utilizado por el estudio permite así relacionar la inversión tecnológica con dos vías complementarias: la acumulación de capital y las mejoras de eficiencia asociadas a la adopción tecnológica y a la cualificación del trabajo.
En este contexto, el informe sitúa la digitalización como un factor con capacidad para reforzar la productividad y la competitividad de la industria farmacéutica española. Sus resultados muestran, además, que el impacto económico del sector se extiende más allá de la fabricación de medicamentos, a través de sus actividades de I+D, sus relaciones con proveedores y la demanda generada en el conjunto de la economía.
La combinación de inversión tecnológica, conocimiento y empleo cualificado configura así uno de los principales elementos analizados por el estudio para explicar la contribución de la industria farmacéutica al crecimiento económico y su capacidad para afrontar la transformación de sus procesos productivos y científicos.
Fuente: Interempresas