La presidenta de Farmaindustria, Fina Lladós, hizo un llamamiento este viernes, 2 de octubre –durante su intervención en el Foro La Toja– para que Europa y España den señales claras de apuesta por la industria biofarmacéutica en los próximos desarrollos normativos, ante un contexto geopolítico en el que las compañías farmacéuticas están revisando sus estrategias de inversión y producción. "Decidir hoy dónde investigamos, producimos y valoramos la innovación condiciona los tratamientos que tendrán mañana nuestros pacientes", señaló.
En la mesa redonda `La economía española y sus retos de futuro', moderada por Marta Blanco, presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales de CEOE, y en la que también participaron David Bláquez, responsable de Políticas Públicas de Amazon para España y Portugal, y Alberto Mateos, responsable de la plataforma de IA y Servicios Financieros de Oliver Wyman para España y Portugal, Lladós subrayó que la geopolítica es hoy inseparable del futuro de los medicamentos porque la innovación, la fabricación y las cadenas de suministro se han convertido en activos estratégicos para los países. "La competitividad de un país se juega en los sectores que combinan ciencia, industria y empleo de calidad, y el biofarmacéutico es uno de ellos. Europa y España tienen una oportunidad ante este nuevo escenario, pero no durará para siempre", afirmó.
La presidenta de Farmaindustria recordó que Europa llega a esta nueva etapa tras años de pérdida de terreno en la carrera por la innovación biofarmacéutica. El mercado estadounidense representa el 55% del mercado farmacéutico mundial, mientras que Europa, pese a contar con más población, no alcanza el 23%. Además, el continente ha perdido un 25% de su inversión en I+D en veinte años y solo el 15,6% de las innovaciones que llegaron al mercado global entre 2020 y 2024 procedieron de Europa, frente al 74% de EE. UU.
"Por lo tanto, lo que decida EE. UU. sobre política de medicamentos no es solo cosa suya. Condiciona dónde se investiga, dónde se fabrica y cuándo llegan los tratamientos a los pacientes europeos", declaró. En este sentido, se refirió a la medida estadounidense de Nación Más Favorecida (MFN), anunciada en mayo de 2025, que busca que su sistema sanitario no pague por ciertos medicamentos más que otros países desarrollados comparables. "A esa presión sobre los precios se suman los aranceles y los incentivos a las compañías para producir e invertir en EE. UU. Que los medicamentos entren ahora en la lógica de las disputas comerciales confirma hasta qué punto se han convertido en un activo estratégico", afirmó Lladós.
Frente a este escenario, Lladós pidió que la respuesta europea no sea defensiva ni se limite a levantar nuevas barreras comerciales, sino que se centre en recuperar competitividad: valorar adecuadamente la innovación, reforzar la propiedad industrial, simplificar la regulación, acelerar el acceso a los medicamentos y ofrecer condiciones atractivas para investigar y fabricar. "Europa se encuentra en una encrucijada. Aunque la industria farmacéutica ha sido designada como uno de los cuatro sectores industriales prioritarios de la UE para su autonomía estratégica, las señales que se envían no siempre reflejan esa importancia", subrayó.
España, ante una gran oportunidad
La presidenta de Farmaindustria destacó que España parte de una posición sólida: es líder europeo en ensayos clínicos con nuevos medicamentos, dispone de más de 180 plantas de producción y cuenta con un sistema sanitario de alta eficiencia. El informe `La Gran Oportunidad', elaborado por Farmaindustria con Afi, concluye además que el país reúne las condiciones para convertirse en un polo mundial de innovación y producción de medicamentos, destacó.
Para consolidar esa posición, Lladós reclamó estabilidad y visión de país, dando pasos concretos en la Estrategia de la Industria Farmacéutica; un marco regulatorio previsible y competitivo, tanto en la nueva Ley del Medicamento española como en la futura Ley de Biotecnología europea; y una mejora sustancial de los tiempos de acceso a la innovación. "Mientras el medicamento se vea solo como un gasto, competiremos con desventaja. Es una inversión en salud, empleo cualificado, exportaciones y capacidad estratégica: cada euro invertido en nuevos medicamentos genera cuatro euros de retorno económico para España", resaltó.
La presidenta de Farmaindustria concluyó con una llamada a renovar el liderazgo español mediante decisiones estables y una alianza ambiciosa entre administraciones, investigadores, profesionales sanitarios, pacientes e industria: "En un mundo en desorden, nuestra mejor respuesta es construir confianza y capacidad propia. Si Europa recupera ambición y España aprovecha esta oportunidad, podremos convertir la incertidumbre en más investigación, más inversión y, sobre todo, más salud".
Fuente: IM Farmacias