En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (Efpia) ha reafirmado que la protección de los ciudadanos constituye el eje central de la actividad del sector farmacéutico. Cada tratamiento administrado a un usuario requiere una evaluación científica exhaustiva previa. Como explicaron Claire Brulle-Wohlhueter, jefa de Seguridad en Medicina Traslacional y Genómica en Sanofi, y Franck Chanut, jefe de Estrategia Toxicológica y Asesoramiento Científico en la misma compañía, "cada vez que un paciente toma un medicamento, confía en que ha sido cuidadosamente evaluado para garantizar su seguridad". Los expertos recordaron que tras esa confianza subyacen años de investigación diseñados para identificar riesgos potenciales e informar las decisiones sanitarias.
La seguridad de los fármacos comienza en el laboratorio mucho antes de que una nueva molécula alcance los ensayos clínicos con seres humanos. En esta fase inicial, los equipos de investigación someten a los compuestos a una evaluación preclínica rigurosa. A través de diversos enfoques metodológicos, los científicos generan la evidencia necesaria para respaldar un desarrollo responsable. De acuerdo con Brulle-Wohlhueter y Chanut, "la seguridad preclínica es más que un paso temprano en el desarrollo de medicamentos", ya que aporta la base fundamental para comprender los riesgos e informar las decisiones a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.
Las complejidades inherentes a la ciencia de la seguridad médica exigen respuestas conjuntas que superan las capacidades individuales de las empresas farmacéuticas. Por este motivo, la Comisión Europea y la Efpia han sido pioneras en el establecimiento de alianzas público-privadas orientadas a compartir datos, agrupar conocimiento técnico y construir herramientas analíticas de uso común. Un ejemplo de este modelo de trabajo reside en el proyecto IMI BIGPICTURE, que sienta precedentes en la articulación de datos entre la industria, las instituciones académicas y los organismos reguladores.
En el ámbito de la seguridad preclínica, las nuevas iniciativas colaborativas buscan avanzar hacia métodos de evaluación más predictivos y con mayor relevancia para el ser humano. A través de proyectos desarrollados en el marco de la Innovative Health Initiative (IHI), como IHI VICT3R e IHI NHPIG, los investigadores diseñan herramientas metodológicas que profundizan en el conocimiento científico y perfeccionan el proceso de toma de decisiones.
La puesta en común de evidencias y conocimientos entre compañías y a través de las fronteras europeas permite consolidar un entorno de investigación más inteligente. Tal y como destacaron los portavoces de Sanofi en el documento difundido por la Efpia, "estos proyectos son prueba de que la colaboración funciona". La integración de la experiencia multidisciplinar de los distintos actores del sistema sanitario impulsa la predicción temprana de riesgos y permite estructurar estrategias de mitigación más eficaces para optimizar el paso del laboratorio a la práctica clínica.
La comunidad científica y el sector farmacéutico renovaron su compromiso con los ciudadanos en esta jornada internacional. Brulle-Wohlhueter y Chanut concluyeron afirmando que "cada paciente merece un medicamento en el que pueda confiar", subrayando que contribuir a la ciencia que hace posible esa confianza representa tanto una responsabilidad como un privilegio para los profesionales de la investigación médica.
Fuente: Diario Farma