El mercado de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) en la industria farmacéutica ha recuperado impulso a finales de 2025 y comienzos de 2026, después de que las compañías expuestas a pérdidas de patentes hayan ajustado sus estrategias ante un escenario marcado por la incertidumbre económica, geopolítica, política y regulatoria. Al ritmo actual, el volumen de operaciones podría acercarse a los 175.000 millones de euros en el conjunto de 2026, según las previsiones recogidas en un análisis de Evaluate Pharma.
Hasta el momento, solo una operación anunciada en 2026 ha superado los 8.600 millones de euros: la adquisición de Organon, compañía especializada en salud de la mujer, por parte de Sun Pharma. Además, MSD habría estudiado la compra de Revolution Medicines, cuyo activo más valioso en desarrollo es daraxonrasib, por un importe que se habría situado en torno a los 26.000 millones de euros.
En lo que va de año, cinco operaciones han superado los 4.300 millones de euros en efectivo comprometido inicialmente. Entre ellas destaca la adquisición de Terns Pharmaceuticals por parte de MSD por unos 5.800 millones de euros. La operación permite a MSD hacerse con un inhibidor alostérico oral de la tirosina cinasa BCR-ABL, actualmente en Fases I/II para la leucemia mieloide crónica. Los primeros datos apuntan a que el candidato podría ser más eficaz que Scemblix (asciminib), de Novartis.
Varias de las operaciones de 2026 están relacionadas con el potencial de las terapias CAR-T más allá del cáncer, especialmente en enfermedades autoinmunes, donde estas terapias permiten eliminar los linfocitos B responsables de la enfermedad.
El tamaño del mercado de las enfermedades autoinmunes está llevando a las compañías farmacéuticas a buscar tecnologías CAR-T de nueva generación y modalidades alternativas que puedan resultar más accesibles. Las terapias CAR-T actuales requieren la extracción y posterior reinfusión de células, un proceso que ha limitado su acceso y sus ventas. Frente a ello, las nuevas aproximaciones CAR-T ‘in vivo’ buscan modificar los linfocitos T directamente dentro del organismo.
Esta tecnología estuvo detrás de las adquisiciones de Kelonia Therapeutics, especializada en oncología, por parte de Lilly en abril, y de Orna Therapeutics, centrada en enfermedades autoinmunes, por la misma compañía en febrero. También impulsó la adquisición de Capstan por AbbVie por unos 1.800 millones de euros el pasado año.
Por su parte, Gilead Sciences adquirió este año Arcellx para hacerse con el control de anito-cel, una terapia CAR-T ‘ex vivo’ en Fase III para mieloma múltiple. La tecnología de Arcellx también podría aplicarse a programas CAR-T ‘in vivo’. Esta actividad contribuye a las previsiones de un fuerte crecimiento de las terapias celulares modificadas genéticamente al comienzo de la próxima década.
Otra alternativa para la eliminación de células B en enfermedades autoinmunes son los activadores de células T (TCE). En este ámbito, UCB adquirió Candid Therapeutics en mayo de 2026 por 1.730 millones de euros de pago inicial, unos meses después de que Gilead comprara Ouro Medicines por 1.470 millones de euros de pago inicial.
La adquisición de Centessa por parte de Lilly por unos 6.800 millones de euros refleja también el interés de las grandes compañías por activos en fase clínica más allá de las enfermedades autoinmunes y el cáncer.
Entre los activos de Centessa se encuentra cleminorexton, un agonista del receptor de orexina 2 que se encuentra en Fase II para la narcolepsia, un trastorno del sueño. La compañía cuenta además con otros programas y fue creada en 2021 por la firma de capital riesgo Medicxi mediante la agrupación de activos procedentes de varias biotecnológicas más pequeñas.
Dos grandes operaciones anunciadas a finales de 2025 —la adquisición de Cidara por MSD por unos 8.000 millones de euros y la compra de Avidity por Novartis por unos 10.400 millones de euros— muestran el interés por nuevas modalidades de conjugados.
Cidara desarrolla conjugados de fragmentos de anticuerpos con fármacos antivirales, los denominados ‘drug-Fc-conjugates’ (DFC). Su principal candidato se encuentra en Fase III como tratamiento preventivo frente a la gripe. Avidity, por su parte, desarrolla conjugados de anticuerpos y oligonucleótidos para enfermedades neuromusculares genéticas raras, lo que refleja la expansión de estas tecnologías más allá del cáncer.
Entre las modalidades de nueva generación, más allá de las moléculas pequeñas convencionales, los anticuerpos ‘simples’ o los péptidos, las tres principales por ventas son los anticuerpos multiespecíficos, los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC) y las terapias de ARN.
Las grandes farmacéuticas continúan compitiendo por activos con potencial para convertirse en grandes productos. En este contexto se situó la adquisición de Metsera, especializada en obesidad, por parte de Pfizer a finales de 2025 por unos 6.300 millones de euros, después de una intensa pugna con Novo Nordisk.
Este tipo de operaciones ayuda a explicar las grandes rondas de financiación de nuevas biotecnológicas centradas en obesidad, como Sidera Bio, que captó unos 95 millones de euros; Alveus Therapeutics, con unos 171 millones de euros, y Verdiva Bio, con unos 356 millones de euros. Muchas de estas compañías cuentan con activos licenciados de China.
Con un mercado de salidas a bolsa todavía frágil, los inversores de capital riesgo están creando biotecnológicas en torno a medicamentos considerados los mejores o entre los mejores de su clase, respaldados por datos clínicos iniciales y con potencial para atraer posteriormente a compradores.
Por último, el documento menciona que el aumento de las operaciones de licencia está haciendo que China adquiera un protagonismo creciente. Además, estos acuerdos son cada vez de mayor valor y menos numerosos.
Los pagos iniciales conjuntos de los acuerdos de licencia alcanzaron casi 4.300 millones de euros en 123 operaciones durante los tres primeros meses de 2026. Aunque el volumen puede parecer limitado, destaca el peso creciente de los activos chinos: previsiblemente representarán más de dos tercios del valor total de las operaciones en 2026, frente al 42% en 2025 y el 5% de hace cinco años.
China se ha convertido así en un proveedor relevante de activos para el mercado farmacéutico mundial, con compuestos relacionados con GLP-1, anticuerpos multiespecíficos y conjugados, además de tecnologías de descubrimiento. El análisis destaca la rapidez y eficiencia de las biotecnológicas chinas y su creciente capacidad para desarrollar activos considerados de primer nivel.
Entre las operaciones destacadas figura el acuerdo alcanzado por Takeda con Innovent a finales de 2025, que incluyó derechos de codesarrollo mundial de un anticuerpo biespecífico, derechos fuera de China continental, Hong Kong, Macao y Taiwán de un ADC en fase avanzada y una opción sobre un ADC biespecífico. El acuerdo contempló unos 1.040 millones de euros de pago inicial.
También destaca la colaboración entre AstraZeneca y CSPC Pharmaceuticals, anunciada en enero de 2026, que proporcionó a la farmacéutica derechos sobre ocho programas, entre ellos un agonista de los receptores GLP-1/GIP de acción prolongada, además de acceso a la plataforma de descubrimiento de CSPC. El pago inicial también ascendió a unos 1.040 millones de euros.
Algunas operaciones reflejan, además, la continuidad de estas relaciones. AstraZeneca y CSPC han colaborado en tres ocasiones, mientras que Roche volvió a asociarse con MediLink Therapeutics en enero de 2026 para obtener los derechos fuera de China continental, Hong Kong, Macao y Taiwán de un ADC en Fase II en China para cáncer de pulmón y cáncer nasofaríngeo, después de haber licenciado otro ADC de la compañía china dos años antes.
Fuente: El Global Farma