La productividad en investigación y desarrollo (I+D) del sector farmacéutico ha sido parte fundamental de la industria durante muchos años. Las compañías han lanzado diversas iniciativas para mejorar su eficiencia en I+D, como la apertura a la innovación externa, la mejora de la toma de decisiones o una mejor gestión de los ensayos clínicos.
En este contexto, un nuevo estudio publicado en Science Direct ha analizado los nuevos fármacos aprobados entre 2011 y 2022, desarrollados por las 20 principales compañías farmacéuticas, diferenciando entre innovación interna y externa. A partir del análisis, los investigadores han determinado cómo las compañías farmacéuticas líderes podrían mejorar aún más su desempeño en I+D.
Más concretamente, el estudio recopila datos sobre 237 nuevos fármacos, incluyendo nuevas entidades moleculares (NME, por sus siglas en inglés) y nuevos productos biológicos terapéuticos (NTB) aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Para cada nuevo fármaco, se ha analizado información sobre la diana terapéutica, el proceso de aprobación y la modalidad terapéutica. Los nuevos fármacos se han dividido en tres categorías de origen: interno, es decir, el cesionario (entidad que solicita la patente) y el patrocinador (entidad que recibe la aprobación de la FDA) pertenecen a la misma compañía farmacéutica; externo, es decir, el cesionario y el patrocinador no pertenecen a la misma entidad jurídica; y colaborativo, es decir, existe más de un cesionario y uno de ellos es el patrocinador.
Ahora mismo, la industria tiende hacia una innovación de tipo externa, debido en gran parte a la intención de reducir la dependencia de la I+D interna, de reaccionar a las tendencias tecnológicas y de cubrir carencias de capacidad cuando las empresas carecen de ventajas competitivas. De hecho, el 56% de los productos analizados entre 2011y 2022 se han originado externamente.
Durante el periodo analizado, las 20 principales compañías farmacéuticas han invertido un total de 1,36 billones de euros en medicamentos que han generado ingresos de 1,15 billones de euros, cifras que dejan en evidencia que la productividad de I+D sigue siendo un desafío clave para el grupo de las 20 empresas líderes del sector.
Por otro lado, se ha aprobado un promedio de 0.99 nuevos medicamentos por compañía por año, lo que indica un desempeño de I+D que está por debajo del punto de referencia comúnmente citado de más de dos nuevos medicamentos por compañía al año requeridos para sostener el crecimiento a través de la innovación.
"No existe una estrategia que garantice, por sí sola, un mayor número de nuevos medicamentos o mejores ventas"
La mayoría de las empresas farmacéuticas ha concentrado sus esfuerzos en las mismas áreas terapéuticas, trabaja sobre dianas farmacológicas ya conocidas y desarrolla principalmente fármacos basados en moléculas pequeñas. Según los autores, "esta continuidad refleja décadas de inversión en capacidades científicas y tecnológicas propias, que también facilitan la colaboración con otras empresas".
Los autores también han determinado que "no existe una estrategia que garantice, por sí sola, un mayor número de nuevos medicamentos o mejores ventas". En su opinión, "estos modelos reflejan la evolución de las compañías hacia una mayor apertura a la innovación externa como respuesta a los desafíos de productividad y a un entorno científico cada vez más cambiante".
Para los expertos, se pueden extraer cuatro recomendaciones para los ejecutivos farmacéuticos a raíz de las conclusiones anteriores: cuestionar el propósito de la innovación externa y reconsiderar los beneficios de centrarse en lograr objetivos de I+D a corto plazo; aprovechar el potencial de las asociaciones de descubrimiento de fármacos, incluso si no respaldan los objetivos a corto plazo; reconsiderar los modelos de I+D cada vez más orientados externamente; y reequilibrar la estrategia de I+D, pasando de un enfoque en la eficiencia de la I+D a un equilibrio entre eficiencia (producción) y efectividad (resultado).
"Si bien la baja productividad en I+D sigue exigiendo una mayor eficiencia y, por lo tanto, una mayor dependencia de la innovación externa, el éxito comercial de los enfoques internos y colaborativos desafía esta lógica. Además, nuevas políticas, como la fijación de precios de Nación Más Favorecida (NMF), podrían reorientar el enfoque estratégico hacia objetivos comerciales", escriben los investigadores. Por lo pronto, queda por ver qué modelo de I+D prevalecerá en los próximos años.
Fuente: Consalud.es/Salud35