Las nuevas declaraciones del presidente de EEUU, Donald Trump, contra España añaden un nuevo foco de incertidumbre a un sector farmacéutico que desde hace meses vive pendiente de la política comercial de Washington. En plena escalada de medidas para obligar a las compañías a fabricar medicamentos en suelo estadounidense y reducir los precios en EEUU, el mandatario ha pedido cortar «todo el comercio» con España, un mensaje que llega apenas unas semanas después de que la UE reforzara los mecanismos de defensa del acuerdo comercial transatlántico.
Durante una comparecencia junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el marco de la cumbre celebrada en Ankara, Trump calificó a España como «una causa perdida» y pidió poner fin «a todo el comercio con España, incluidas las visitas«, al considerar que Madrid es «un socio pésimo» dentro de la Alianza Atlántica. «España es un socio pésimo en la OTAN. No participan, no pagan. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas», afirmó el presidente estadounidense. Trump añadió además que España «no tiene remedio», calificó a los españoles como «mala gente» y aseguró que hará que el país «gane mucho menos dinero» gracias a futuras decisiones comerciales.
Tras conocerse la noticia, fuentes de Farmaindustria confirman a El GlobalFarma que "EEUU es un socio fundamental para nuestras compañías, por lo que confiamos en que nuestras relaciones comerciales no se vean afectadas en el futuro». A continuación, recuerdan que «la UE opera como un bloque comercial conjunto y nuestras empresas seguirán actuando en el marco de los acuerdos bilaterales actuales entre la UE y EEUU». Asimismo, recuerdan que los medicamentos innovadores son un bien estratégico y vital para el bienestar de la sociedad y que como «la industria farmacéutica opera de manera global, es esencial garantizar que los medicamentos puedan llegar cuanto antes a los pacientes que lo necesitan».
Por su parte, David Cantarero, catedrático de la Universidad de Cantabria y responsable del Grupo de Economía de la Salud del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL), explica a este medio que «las declaraciones de Trump sobre un posible endurecimiento de las relaciones comerciales con España introducen un nuevo foco de incertidumbre para la industria farmacéutica, aunque conviene diferenciar el impacto político del económico». Según el experto, el comercio farmacéutico entre EEUU y España se desarrolla dentro del marco de las relaciones entre el país americano y la UE, «por lo que una ruptura comercial inmediata es poco probable». Sin embargo, Cantarero considera que «el simple aumento de la incertidumbre puede afectar ya a decisiones de inversión, incrementar los costes regulatorios y logísticos y retrasar proyectos industriales».
Desde un punto de vista técnico, Cantarero subraya que el principal riesgo no es cierto desabastecimiento de medicamentos, sino una pérdida de competitividad. «EEUU es uno de los mercados de mayor valor para los medicamentos innovadores fabricados en España y cualquier medida proteccionista podría reducir el atractivo de exportar desde Europa», señala. A continuación, precisa que «en un escenario de aplicación de mayores aranceles o barreras administrativas, los costes asociados al comercio podrían aumentar hasta un 15% para ciertas compañías, especialmente aquellas con mayor dependencia del mercado estadounidense y sin capacidad productiva local». No obstante, señala que «es mejor mantener una visión equilibrada y escalar las soluciones».
Cantarero asegura que «la industria farmacéutica opera así mediante cadenas de suministro altamente globalizadas y EEUU también depende de productos, principios activos y tecnologías desarrollados en Europa». Por todo ello, argumenta que «una escalada comercial tendría consecuencias importantes para ambas partes, por lo que es razonable pensar que, incluso en un escenario de tensión, existirían excepciones o mecanismos para limitar el impacto sobre los medicamentos esenciales».
En términos económicos, Cantarero explica que «si las declaraciones de Trump quedaran únicamente en el plano político, el efecto sobre el conjunto del sector farmacéutico español probablemente sería reducido, con un impacto no superior al 1% de la facturación anual». En cambio, advierte que «si desembocaran en medidas comerciales efectivas y sostenidas, algunas compañías con alta exposición al mercado estadounidense podrían ver reducidas sus ventas hasta un 10%, además de afrontar mayores costes operativos y una posible reorientación de futuras inversiones hacia EEUU». En definitiva, el experto cree que «la consecuencia más relevante sería el aumento de la incertidumbre empresarial y la aceleración de las estrategias de relocalización industrial, más que una alteración inmediata y súbita del suministro de medicamentos».
Fuente: El Global Farma