La posibilidad de que el Ministerio de Hacienda esté estudiando un ajuste sobre el gasto farmacéutico ha empezado a ganar consistencia en los últimos días. La cifra que encendió las alarmas procede de una columna de Jordi Sevilla en Cinco Días, en la que el exministro señalaba que el Gobierno estaría manejando, en el nuevo proyecto de Presupuestos Generales del Estado al que habría accedido mediante una filtración, un recorte de unos 2.000 millones de euros en gasto farmacéutico público.
Por ahora, no hay un documento oficial que confirme esa cantidad ni que permita precisar si se trataría de una medida presupuestaria directa, de un objetivo plurianual o de una suma de ahorros vinculados a distintas reformas. El dato, sin embargo, no aparece aislado. Llega en pleno proceso de elaboración de los Presupuestos Generales del Estado, con Hacienda pendiente de la evolución del gasto farmacéutico por encima de la tasa de referencia de gasto público a medio plazo y con Sanidad tramitando un nuevo Real Decreto de Financiación y Precios de los Medicamentos cuya memoria económica prevé ahorros relevantes en un horizonte de cinco años. Esa diferencia temporal podría explicar parte de la confusión.
La cautela es obligada, ya que un recorte de 2.000 millones en un solo ejercicio equivaldría a cerca del 8 por ciento del gasto farmacéutico público total anual. Se trata de una magnitud difícilmente compatible con un ajuste directo sin una alteración muy profunda del mercado, de los precios financiados o de las condiciones de acceso. Por ello, la hipótesis de un tijeretazo anual de esas dimensiones resulta poco verosímil. Al mismo tiempo, tampoco parece un simple rumor sin base. Hay movimientos de Hacienda, referencias a posibles cifras en el contexto de los nuevos Presupuestos y una reforma de precios en tramitación que ofrece una arquitectura técnica para generar ahorros relevantes.
Según la información a la que tuvo acceso Diariofarma, esa preocupación también apareció en la última reunión del Comité Mixto de la Estrategia de la Industria Farmacéutica, que tuvo lugar el pasado viernes. En ese foro, el Ministerio de Hacienda presentó los últimos datos disponibles sobre gasto sanitario público correspondientes a los cuatro primeros meses del año. De acuerdo con esas cifras, el gasto sanitario interanual alcanzó aproximadamente los 31.000 millones de euros, con un crecimiento del 4,28 por ciento respecto a los doce meses previos.
El elemento que Hacienda puso sobre la mesa no fue solo la evolución del gasto, sino su comparación con la tasa de referencia del gasto público, situada en el 3,5 por ciento. Y no era la primera vez que mostró su preocupación por estas cifras. El departamento subrayó que el crecimiento de la factura farmacéutica se coloca por encima de esa referencia, lo que anticipa tensiones de sostenibilidad a corto plazo, especialmente por el impacto esperado de las recientes medidas normativas. En ese contexto, manifestó un interés prioritario en analizar las propuestas presentadas en el grupo de trabajo de sostenibilidad.
Ese punto conecta directamente con los mensajes trasladados por las principales patronales del sector en entrevistas recientes con Diariofarma. Aeseg, Biosim y Farmaindustria señalaron el grupo de sostenibilidad de la Estrategia como uno de los espacios en los que el Gobierno pidió a la industria medidas de control del gasto. Las diferentes patronales presentaron ya sus propuestas.
Aeseg defendió que los medicamentos genéricos pueden generar ahorros relevantes si se corrigen los problemas que limitan su entrada efectiva y su capacidad competitiva. Su propuesta de precios dinámicos, presentada ante Sanidad, en el grupo de sostenibilidad y también con cifras ante Hacienda, calcula un potencial de ahorro superior a 1.200 millones de euros hasta 2030. De nuevo, no se trata de una cifra anual, sino de un impacto acumulado en varios ejercicios.
Biosim situó el debate en una lógica similar. La patronal de los biosimilares reclama un plan específico que permita aprovechar mejor el potencial de estos medicamentos. En su caso, el fuerte crecimiento del gasto en biosimilares no puede leerse de forma automática como un problema. También puede reflejar una mayor utilización de alternativas que compiten con medicamentos biológicos originales y que, bien incorporadas, pueden contribuir a liberar recursos. Es una lectura relevante, porque evita reducir la sostenibilidad a una simple bajada de precios.
Farmaindustria, por su parte, alertó del riesgo de una aproximación excesivamente fiscal al medicamento. Su tesis es que el gasto farmacéutico debe analizarse también desde el valor que genera, el impacto en salud, la actividad industrial, el empleo, la investigación y la capacidad de España para atraer inversión. Ese enfoque choca con una lectura estrictamente presupuestaria, pero forma parte del equilibrio que la propia Estrategia decía querer construir entre sostenibilidad, acceso, innovación y autonomía estratégica. Sus propuestas se distribuyen en tres ámbitos, uno de prevención, diagnóstico y tratamiento; otro de adherencia, resultados en vida real y eficiencia del día a día de la gestión; y un tercero de gestión futura de la inversión pública.
En paralelo, el borrador del Real Decreto de Financiación y Precios recoge en su memoria económica una previsión de ahorros plurianuales muy relevantes para el Sistema Nacional de Salud. El ahorro neto acumulado en un horizonte de cinco años se situaría entre 1.512 y 1.612 millones de euros, según las estimaciones recogidas en la memoria y publicadas por Diariofarma.
La mayor parte de ese impacto procede del sistema de precios dinámicos, una de las principales novedades del proyecto normativo. El mecanismo busca introducir una bajada progresiva de precios en medicamentos que ya perdieron la exclusividad, vinculada a la entrada y penetración de genéricos y biosimilares. La lógica que defiende Sanidad es ordenar mejor la competencia y facilitar el acceso de estos medicamentos al Sistema Nacional de Salud. La lectura de Hacienda, sin embargo, puede ser más presupuestaria. En términos prácticos, la misma reforma que Sanidad presenta como modernización de la financiación puede funcionar para Hacienda como una vía de contención del crecimiento del gasto.
Fuente: Diario Farma