LAS DIEZ MEDIDAS PARA IMPULSAR UNA POLÍTICA INDUSTRIAL EFECTIVA: "EL SECTOR FARMACÉUTICO EJEMPLIFICA EL VALOR ESTRATÉGICO DE LOS SISTEMAS INDUSTRIALES"

14/05/2026

En la presentación de la 'Declaración para el Impulso de la Ley de Industria y el desarrollo de una Política Industrial efectiva ante los retos globales', Javier Urzay (Farmaindustria), ha defendido la importancia de la colaboración público-privada


En un contexto caracterizado por las profundas transformaciones tecnológicas, económicas y geopolíticas, la industria se ha consolidado como un elemento esencial para la prosperidad, la cohesión social y la autonomía estratégica de los países. Las tensiones en las cadenas de suministro, la aceleración de la transición energética y digital, y la creciente competencia global exigen respuestas coordinadas y marcos de actuación adaptados a esta nueva realidad.

Durante la jornada de presentación de la ‘Declaración para el Impulso de la Ley de Industria y el desarrollo de una Política Industrial efectiva ante los retos globales’, impulsada por Farmaindustria, Asebio, Ametic, Feique, Tedae, el Foro de Empresas Innovadoras, y los sindicatos UGT y CCOO, Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria, ha defendido el papel estratégico de los ecosistemas industriales basados en la colaboración público-privada, especialmente en el ámbito farmacéutico, como modelo extrapolable al conjunto de la industria.

Durante su intervención, ha subrayado que "la innovación en sectores complejos no es individual, sino sistémica", y ha puesto como ejemplo a la industria farmacéutica, donde "la innovación surge de ecosistemas en los que empresas, hospitales, universidades y centros públicos interactúan de forma continua". En este sentido, ha destacado que el 45% de la inversión en I+D del sector —unos 700 millones de euros anuales— se realiza en colaboración con estos actores.

Urzay ha incidido en que "la colaboración público-privada multiplica el impacto de la inversión en I+D", ya que no solo permite generar conocimiento, sino también "acelerar su traslación a productos y soluciones con impacto directo en salud y economía, optimizando recursos públicos y privados".

Asimismo, ha señalado que "los ecosistemas industriales son clave para atraer inversión y talento cualificado". Según ha explicado, los territorios que cuentan con "marcos estables de colaboración, confianza institucional y coordinación entre actores" son los que logran consolidarse como polos de innovación biofarmacéutica y producción avanzada.

El subdirector general de Farmaindustria también ha advertido de que "sin colaboración público-privada, la innovación en salud no escala". Seguidamente, ha recordado que el desarrollo de medicamentos atraviesa múltiples fases —desde la investigación básica hasta los ensayos clínicos y el acceso a los tratamientos— en las que "la participación del sistema público es imprescindible", lo que convierte al sector en "un paradigma de interdependencia público-privada".

En su análisis, Urzay ha defendido además que "la industria farmacéutica ejemplifica el valor estratégico de los sistemas industriales", al tratarse de uno de los sectores considerados prioritarios en Europa "por su contribución simultánea a la autonomía estratégica, la resiliencia del sistema sanitario y el crecimiento económico". En el caso de España, ha recordado la existencia de "180 plantas de medicamentos de uso humano, veterinario y de principios activos" que, a su juicio, "hay que conservar y potenciar".

También ha resaltado que "los ecosistemas colaborativos permiten abordar retos complejos como los actuales". En este punto, ha citado iniciativas vinculadas a la salud digital y los datos de ensayos clínicos, asegurando que "solo mediante alianzas estructuradas se pueden impulsar cambios sistémicos y escalar la innovación".

Urzay ha querido poner el foco igualmente en el impacto social del modelo de colaboración, afirmando que "la colaboración público-privada genera valor más allá del PIB". En el caso farmacéutico, ha explicado, "el valor no se mide solo en inversión o exportaciones, sino también en resultados en salud, calidad de vida y sostenibilidad de los sistemas sanitarios", además de favorecer "un empleo de alta calidad, estable, diverso y bien remunerado".

En el plano regulatorio, ha defendido que "un marco regulatorio predecible y colaborativo es también parte del ecosistema". A su juicio, "la normativa, el diálogo institucional y la participación del sector en el diseño de políticas" son elementos esenciales para que la colaboración entre administraciones e industria "se traduzca en inversión real y resultados tangibles".

Del mismo modo, ha asegurado que "los ecosistemas industriales integrados favorecen cadenas de valor completas en el territorio", ya que la coordinación entre actores permite desarrollar "cadenas de valor avanzadas y competitivas a nivel global", desde la investigación hasta la producción.

Por último, Urzay ha afirmado que "el futuro de la competitividad industrial pasa por modelos de colaboración estructurada". Según ha señalado, la experiencia de la industria farmacéutica demuestra que "los países que lideren serán aquellos capaces de institucionalizar la colaboración público-privada como herramienta estratégica orientada a innovación, inversión y crecimiento sostenible".

Para concluir, ha resumido que "si algo demuestra nuestra experiencia como industria es que la innovación no ocurre en silos, sino en ecosistemas que solo funcionan cuando lo público y lo privado dejan de ser compartimentos estancos y pasan a ser socios estratégicos en la generación de valor".

Por su parte, Ion Arocena, director general de AseBio, ha advertido del frenazo en el dinamismo exportador de la industria española y de la necesidad de reforzar el contenido tecnológico y la capacidad innovadora de Europa para competir en un entorno global cada vez más exigente. En su intervención, Arocena ha destacado que "en los últimos diez años, las exportaciones totales han crecido un 60% en términos nominales" y que han pasado de representar "en torno a un 24% del PIB a un 35%". Según ha señalado, esta evolución "refleja el dinamismo del sector exportador", en un contexto en el que "la industria supone entre un 70% y un 72% de las exportaciones de bienes".

No obstante, ha alertado de que "llevamos un par de años estancados, donde ese dinamismo de crecimiento se ha interrumpido". En este sentido, ha insistido en que "tenemos el reto de incrementar el contenido tecnológico y de valor añadido y sofisticación de esas exportaciones". Arocena ha subrayado además que "los sectores presentes operamos en mercados globales desde el inicio", por lo que "nuestras empresas no solo tienen que ser competitivas en el contexto local, sino también a escala global".

En referencia al informe Draghi, el director general de AseBio ha señalado que este documento vincula "la falta de dinamismo industrial de Europa en gran medida con las debilidades a lo largo de todo el ciclo de vida de la innovación". A su juicio, el problema radica en que "Europa investiga bien, tenemos infraestructura y talento, pero tenemos dificultades en escalar, industrializar y convertir esa innovación en liderazgo global".

Asimismo, ha advertido de que "estas limitaciones frenan la aparición de nuestros modelos de crecimiento, de competidores europeos". En este contexto, ha puesto el foco en el avance de China, asegurando que "China está aumentando de forma tremenda su capacidad innovadora, mientras Europa ha perdido peso específico en el contexto global". Aunque ha reconocido que "en Europa estamos en una posición relevante", también ha alertado de que existen "amenazas" que obligan a acelerar las políticas industriales y tecnológicas.

Por ello, Arocena ha defendido que "Europa ha hecho una apuesta por la autonomía estratégica", pero ha reclamado "políticas europeas de I+D más ambiciosas". También ha pedido reforzar "la internacionalización hacia afuera y hacia dentro", así como impulsar "un foco mayor en tecnologías disruptivas".

En materia de innovación, ha insistido en la necesidad de asumir más riesgos: "Necesitamos más apuestas arriesgadas. No hemos perdido el tren, pero necesitamos hacerlo rápido". Por último, ha recordado que "somos sectores que necesitamos instrumentos financieros adecuados a las características", con el objetivo de facilitar el crecimiento y escalado de industrias innovadoras.

En la jornada, los distintos representantes institucionales, empresariales y sociales han coincidido en el diagnóstico sobre la necesidad de reforzar la política industrial europea y española en un contexto de transformación global. En primer lugar, Antón Costas, presidente del Consejo Económico y Social de España, ha señalado que las crisis económicas han sido históricamente momentos de cambio, aunque ha advertido de que la de 2008 "no fue capaz de cambiar" el modelo económico. En este sentido, ha apuntado a un posible "retorno de la política industrial" más ligado a la estrategia y a las decisiones políticas que a las ideas, subrayando el papel que estas dinámicas pueden tener para la cohesión territorial y la prosperidad de las pequeñas ciudades.

Por su parte, Carmen Vela, presidenta del Foro de Empresas Innovadoras (FEI), ha señalado que es necesario contar con "un marco regulatorio abierto, flexible y de obligado cumplimiento", y ha defendido la importancia de impulsar una innovación social en Europa que permita que los ciudadanos sean receptores directos de la política industrial. Francisco Marín, vicepresidente del FEI, ha defendido que Europa y España se encuentran en un momento decisivo en un contexto de profunda transformación global. Marín ha advertido de que "España no puede permitirse ir más lento de lo que vaya Europa" y ha subrayado la necesidad de actuar con rapidez y coherencia en el diseño de políticas industriales. En su intervención ha insistido en el papel clave de la regulación, señalando que sin un marco adecuado que acompañe la disponibilidad de recursos "no podemos avanzar" y que es necesario evitar perder oportunidades estratégicas en marcha.

Desde la Comisión Europea, Daniel Calleja, director de la Representación de la Comisión Europea en España, ha alertado del contexto de inestabilidad e incertidumbre global y del auge de nuevos equilibrios geopolíticos. Calleja ha defendido que "si Europa no se sienta en la mesa, está en el menú", y ha recordado la importancia de la integración política, tecnológica, industrial, energética y militar para garantizar la autonomía y la capacidad de influencia de la Unión Europea. Asimismo, ha subrayado la necesidad de avanzar hacia una política industrial europea más ambiciosa, apoyada en medidas ya en discusión como la simplificación regulatoria, la consolidación del mercado interior y el impulso de la innovación.

En la misma línea, Ricardo Martí-Fluxá, presidente de la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (TEDAE), ha destacado la importancia de identificar con rigor las cadenas de valor críticas sobre las que debe centrarse la acción industrial. Martí-Fluxá ha defendido que "no se trata de producirlo todo, sino de producir lo que se necesite", y ha subrayado la importancia de la base industrial como activo estratégico. Además, ha insistido en la necesidad de reforzar la inversión sostenida en I+D, mejorar la resiliencia industrial mediante redes sólidas y capilares, y garantizar un marco regulatorio predecible como condición esencial para la transformación del sector.

Desde el ámbito tecnológico, Celestino García, director general de la Asociación representante del sector de la industria digital en España (AMETIC), ha defendido la necesidad de acelerar la digitalización de la industria española para evitar una economía a dos velocidades. García ha subrayado que la innovación requiere estabilidad y predictibilidad, así como políticas públicas que la acompañen, y ha propuesto impulsar instrumentos como los sandboxes regulatorios para facilitar la experimentación. También ha puesto el foco en la adopción de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial o la computación cuántica, destacando la necesidad de integrarlas en la industria real con el apoyo de la administración pública y de mecanismos de compra pública más potentes.

Por último, Juan Antonio Labat, director general de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (FEIQUE), ha alertado del impacto del coste energético sobre la competitividad industrial y ha advertido de que la licencia para operar en el mercado depende cada vez más de la disponibilidad de energía limpia y competitiva. Labat ha subrayado que "se está hundiendo la industria" si no se garantiza un entorno energético adecuado y ha reclamado una política industrial basada en medidas concretas más que en diagnósticos, con especial atención al precio de la electricidad como factor clave de competitividad.

En representación de los sindicatos, José Antonio Pasadas, secretario de Acción Sindical de UGT FICA, ha defendido la necesidad de consolidar una política industrial sólida y estable en España. Pasadas ha subrayado que «el momento actual de transformación exige anticipación y capacidad de reacción», y ha destacado que, «aunque se están impulsando más políticas industriales que en etapas anteriores, sigue siendo imprescindible contar con un marco regulatorio estable y un paraguas institucional que permita dar continuidad y coherencia a las decisiones estratégicas en materia industrial».

Por último, Francisco San José, secretario general de CCOO Industria, ha afirmado que la anterior ley de industria "se ha quedado obsoleta" y ha subrayado la necesidad de actualizarla. Ha señalado que el actual es "un momento histórico de industrialización" y que avanzar en esta transformación exige herramientas que deben construirse de manera conjunta entre los distintos agentes.

Diez ejes de actuación

A partir del análisis compartido de las necesidades del sistema industrial español y en coherencia con las orientaciones europeas, han identificado como ámbitos de amplio acuerdo los siguientes:

  1. Impulso a la competitividad industrial, mediante el fortalecimiento del tejido productivo, la mejora de la productividad y el apoyo a la modernización de las capacidades industriales.
  2. Refuerzo de la autonomía estratégica y la resiliencia, promoviendo capacidades industriales propias y reduciendo dependencias externas, cuando supongan un alto riesgo, en sectores y cadenas de valor consideradas como críticas con base en criterios técnicos estandarizados y rigurosos.
  3. Aceleración de la transición digital y tecnológica, favoreciendo la adopción de tecnologías avanzadas (tanto digitales como profundas), la innovación y el desarrollo de nuevos modelos productivos.
  4. Avance en la sostenibilidad y la transición energética, alineando la actividad industrial con los objetivos de descarbonización, eficiencia energética y economía circular.
  5. Apoyo a los ecosistemas industriales y a la colaboración público-privada, como elementos clave para la generación de valor, la innovación y el crecimiento empresarial.
  6. Impulso al talento y a la cultura industrial, promoviendo la formación, la cualificación y la atracción de profesionales, especialmente en ámbitos STEM, así como una mayor valoración social de la industria desde un punto de vista del retorno económico que supone dicha inversión.
  7. Fomento de la internacionalización y de la proyección global de la industria española, facilitando un mayor fortalecimiento de su presencia en mercados internacionales y su integración en cadenas de valor globales.
  8. Mejora del entorno regulatorio y simplificación administrativa, así como regulatoria, favoreciendo un marco estable, predecible y ágil que facilite la actividad industrial y la inversión.
  9. Desarrollo de instrumentos eficaces de apoyo a la industria, que permitan acompañar los procesos de transformación, inversión e innovación, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas.
  10. Establecimiento de mecanismos adecuados de implementación, seguimiento y evaluación, que garanticen la eficacia de las políticas industriales y su adaptación continua a los cambios del entorno, así como la revisión periódica de mecanismos existentes, como sería el caso de indicadores cuantitativos.

Fuente: El Global Farma


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