El 7 de abril, el calendario internacional vuelve a marcar una fecha clave para la salud pública. El Día Mundial de la Salud de 2026 arranca con un mensaje que la Organización Mundial de la Salud (OMS) quiere convertir en un movimiento que perdure todo el año: "Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia". La entidad llama directamente a gobiernos, profesionales sanitarios y ciudadanía para que refuercen su confianza en la evidencia científica como base de las decisiones que afectan a la vida de las personas, los animales y el planeta.
La campaña de este año pone el acento en el enfoque de "Una sola salud", que recuerda que la salud humana no puede entenderse al margen de la salud animal y del entorno natural. La OMS subraya que los avances científicos solo se traducen en bienestar real cuando existe cooperación internacional, voluntad política y una apuesta decidida por transformar el conocimiento en políticas públicas efectivas. En un contexto marcado por la desinformación y la desconfianza hacia la ciencia, el objetivo es reconstruir puentes entre la evidencia y la sociedad.
La jornada llega además acompañada de dos grandes citas internacionales. Por un lado, la Cumbre "Una Salud", organizada en Lyon en el marco de la Presidencia francesa del G7, que reunirá a líderes políticos, científicos y representantes sociales. Por otro, el Foro Mundial de Centros Colaboradores de la OMS congregará a cerca de 800 instituciones científicas de más de 80 países, configurando una de las mayores redes de conocimiento coordinadas en torno a un organismo de Naciones Unidas.
La OMS quiere que la ciencia sea comprensible, cercana y visible, y anima a los profesionales sanitarios a convertirse en auténticos embajadores ante pacientes y comunidades
Con el lema "Activar. Explicar. Liderar", la OMS pide a la comunidad científica y a sus centros colaboradores que den un paso al frente como referentes sociales. La organización quiere que la ciencia sea comprensible, cercana y visible, y anima a los profesionales sanitarios a convertirse en auténticos embajadores ante pacientes y comunidades, explicando cómo la evidencia guía la práctica clínica y por qué salva vidas.
La OMS recuerda, en el marco de este día, que la salud global ha cambiado radicalmente en el último siglo gracias al progreso científico y a la colaboración internacional. Desde el año 2000, la mortalidad materna ha descendido más de un 40% y la mortalidad infantil en menores de cinco años se ha reducido a la mitad. Enfermedades que antes eran sinónimo de muerte, como la hipertensión, determinados cánceres o la infección por VIH, hoy pueden tratarse y controlarse, permitiendo que millones de personas vivan más y mejor.
Sin embargo, el panorama actual también plantea nuevas amenazas. El cambio climático, la degradación ambiental, las tensiones geopolíticas y los cambios demográficos presionan a los sistemas sanitarios y favorecen la aparición de enfermedades emergentes con potencial epidémico o pandémico. En este escenario, miles de científicos y organizaciones trabajan para desarrollar herramientas, políticas e innovaciones que protejan tanto a las generaciones actuales como a las futuras.
"Gracias a la ciencia, hoy las personas viven más tiempo y en mejores condiciones que sus antepasados"
"La ciencia es una de las herramientas más poderosas de la humanidad para proteger y mejorar la salud", ha afirmado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. "Gracias a ella, hoy las personas viven más tiempo y en mejores condiciones que sus antepasados. Las vacunas, la penicilina, la teoría de los gérmenes, las resonancias magnéticas o la secuenciación del genoma humano son solo algunos ejemplos de logros que han salvado miles de millones de vidas", ha añadido.
Los ejemplos de cómo la ciencia ha transformado la atención sanitaria son numerosos. La anestesia moderna ha permitido convertir intervenciones antes insoportables en procedimientos seguros. Las campañas de vacunación han evitado la muerte de más de 154 millones de niños en las últimas cinco décadas y han reducido en un 40% la mortalidad infantil. Las tecnologías de detección precoz, desde los tensiómetros electrónicos hasta las mamografías, se han consolidado como herramientas clave para salvar vidas.
A lo largo de sus 78 años de historia, la OMS ha jugado un papel central coordinando redes científicas internacionales. Durante el brote de SARS en 2003, logró articular una red mundial de laboratorios que identificó el virus en apenas dos semanas, sentando un precedente para la respuesta ante futuras crisis sanitarias. También ha impulsado estándares globales, como las guías sobre calidad del aire o del agua potable, esenciales para prevenir enfermedades respiratorias e infecciosas en millones de personas.
"La ciencia transforma la incertidumbre en comprensión y nos muestra el camino para proteger a nuestras comunidades", ha señalado Sylvie Briand, científica jefa de la OMS. Con este mensaje, la organización hace un llamamiento final a gobiernos, instituciones y ciudadanía para que renueven su compromiso con la evidencia científica y garanticen que las decisiones en salud, clima y medio ambiente se guíen siempre por el conocimiento y no por prejuicios.
Fuente: ConSalud.es