Un nuevo informe encargado por la patronal de la industria farmacéutica europea, EFPIA, y elaborado por Charles River Associates ofrece la primera evaluación integral del atractivo de la Unión Europea como destino para la inversión farmacéutica, comparándola con competidores globales como Estados Unidos, China, Reino Unido y Suiza.
El estudio, titulado ‘Assessing Europe’s Competitiveness as a Location for the Life Sciences Industry’, analiza 20 indicadores de rendimiento en cuatro áreas clave para atraer inversión: investigación e innovación, marco regulatorio, entorno comercial y producción industrial, que en conjunto conforman el ecosistema europeo de ciencias de la vida.
Los datos del informe muestran que Europa mantiene un liderazgo significativo en excelencia científica en fases tempranas, capacidades digitales avanzadas y fabricación farmacéutica. Estos factores se apoyan en una sólida base industrial y en un fuerte desempeño comercial. Sin embargo, el documento también señala una debilidad estructural: Europa tiene dificultades para transformar esa excelencia científica en inversión en investigación, ensayos clínicos y nuevos medicamentos, elementos que generan mejoras en salud y crecimiento económico.
El informe subraya el peso económico de la industria farmacéutica en la Unión Europea. Cada año, las compañías del sector invierten alrededor de 55.000 millones de euros en investigación y desarrollo, sostienen aproximadamente 2,3 millones de empleos y generan más de 366.000 millones de euros en exportaciones.
Según el estudio, sin la contribución de la industria farmacéutica el saldo comercial de la UE pasaría de un superávit de 133.000 millones de euros a un déficit de 88.000 millones.
El informe advierte que otras economías están avanzando con mayor rapidez para captar inversión en ciencias de la vida. Si Europa lograra cerrar la brecha con sus competidores más cercanos, los beneficios potenciales serían significativos:
105.000 millones de euros adicionales en inversión en I+D industrial durante la próxima década.
Casi 18.000 millones de euros de impacto económico si Europa aumenta su participación en los ensayos clínicos globales, además de la creación de 82.000 empleos y la participación de 158.000 pacientes adicionales en estudios clínicos.
Un ecosistema regulatorio y de innovación más sólido podría acelerar el desarrollo de medicamentos y permitir que más de 200 nuevas sustancias activas lleguen a los pacientes.
Entre los puntos fuertes identificados por el informe destacan:
Crecimiento sólido de la inversión en fabricación farmacéutica en la UE (15 % anual entre 2018 y 2022), superior al de China (11 %).
Alto rendimiento científico: una proporción significativa de publicaciones en ciencias médicas se encuentra entre el 1 % más citado a nivel mundial.
Sin embargo, el estudio identifica varios desafíos:
El descubrimiento de nuevas sustancias activas para medicamentos ha caído un 20% en la UE, mientras que en China ha aumentado un 470%.
Las solicitudes de patentes en la UE crecieron solo un 6% entre 2014 y 2024, frente al 170 % de China.
Los tiempos de aprobación regulatoria siguen siendo más largos que en China y Estados Unidos.
El gasto en medicamentos representa el 1% del PIB europeo, frente al 1,8% en China y 2% en EEUU.
Más de 20 países de la UE aplican mecanismos de contención de costes —como reembolsos obligatorios o impuestos sobre ventas— que, según el informe, pueden desincentivar la inversión.
Uno de los datos más preocupantes del informe es la reducción de la cuota europea en ensayos clínicos. La participación global de la UE ha caído del 22% en 2013 al 12 % en 2023, mientras que prácticamente todos los países europeos, excepto España, han perdido cuota en este ámbito.
La directora general de EFPIA, Nathalie Moll, afirmó que «el informe muestra tanto el potencial como la urgencia de actuar para cerrar la brecha de competitividad con otras regiones». Según Moll,» con las decisiones adecuadas Europa puede aprovechar sus bases científicas y su capacidad industrial para construir un ecosistema de ciencias de la vida más competitivo y resiliente, lo que permitiría impulsar el crecimiento económico, reforzar la seguridad y acelerar el acceso de los pacientes europeos a los avances médicos».
Fuente: El Global Farma