Desde el sector farmacéutico llevan tiempo alertando de la pérdida de competitividad en los últimos años. Tras numerosos avisos, la patronal de la industria farmacéutica europea, EFPIA, se ha pronunciado para advertir que, sin la industria farmacéutica, la balanza comercial de la UE pasaría de un superávit de 147.000 millones de euros a un déficit de 47.000 millones de euros.
En concreto, recuerda que es un motor principal del crecimiento de la I+D industrial de la UE, invirtiendo 55.000 millones de euros al año en I+D europea y generando 320.000 millones de euros en exportaciones. «Es el mayor contribuyente al superávit comercial de la UE, un 30 % más que todos los demás sectores combinados», determina. A continuación, sostiene que las cifras respaldan un informe reciente de la Comisión Europea, que concluyó que el crecimiento de la I+D está impulsado en gran medida por el sector de la salud.
La situación parte de que en las últimas dos décadas, Europa ha perdido el 25% de su participación global en inversión frente a otras regiones. A esto se suma que desde que se publicó el informe de Mario Draghi sobre la competitividad de la UE en 2024, la rápida evolución geopolítica ha hecho que las compañías operen en un entorno aún más desafiante. No obstante, el informe reconoció la importancia estratégica del sector, así como su futuro incierto frente a la feroz competencia de naciones ambiciosas; sin embargo, la gran mayoría de las recomendaciones del informe siguen sin implementarse.
A pesar de los tiempos difíciles, la patronal europea cree que el sector está en una «posición única» para ayudar a lograr una Europa más fuerte, resiliente y saludable, ya que genera empleos de alto valor, crecimiento e inversión, y al mismo tiempo proporciona herramientas para enfrentar amenazas globales a la salud, así como para abordar los desafíos sanitarios existentes en Europa. En este contexto, mientras los líderes europeos se reúnen para discutir el futuro económico de Europa, la EFPIA propone diez acciones para el crecimiento, la competitividad, la seguridad y la prosperidad:
«Si no se abordan con urgencia, estas nuevas dinámicas, junto con un marco regulatorio desafiante, erosionarán aún más la ventaja competitiva de Europa en investigación y producción biofarmacéutica«, recalca la EFPIA, subrayando que «el resultado inmediato sería un agravamiento de los retrasos en los lanzamientos y en el acceso a medicamentos innovadores en Europa».
Por todo ello, concluye que «la UE y sus Estados miembro deben responder con acciones rápidas e impactantes para reconstruir un ecosistema industrial vibrante que atraiga inversión en ciencias de la vida, genere mejores resultados de salud para los ciudadanos europeos, sistemas sanitarios más sostenibles y resilientes, y un crecimiento económico significativo».
Fuente: El Global Farma