El Programa Estratégico Salud de Vanguardia 2025-2027, aprobado por el Gobierno de España, articula la continuidad del Perte Salud de Vanguardia con el objetivo de consolidar un modelo sanitario e industrial basado en la innovación, la ciencia y el refuerzo de capacidades estratégicas. El documento define el marco que guiará las actuaciones públicas y público-privadas en salud durante el periodo 2025-2027, alineando la política sanitaria con los objetivos de crecimiento económico y fortalecimiento industrial.
El Programa parte de un objetivo general que combina dos dimensiones inseparables: mejorar la salud de la población y generar oportunidades de desarrollo económico e industrial en España. Para ello, sitúa la investigación biomédica, la innovación tecnológica, la digitalización y la capacidad productiva como elementos clave de transformación del sistema sanitario, integrando de forma explícita a la industria farmacéutica, biotecnológica y de tecnologías sanitarias como agentes estratégicos.
Sobre esta base, el Programa Estratégico identifica una serie de objetivos estratégicos que estructuran su despliegue y que abarcan desde la evolución hacia modelos avanzados de atención sanitaria hasta el refuerzo de la fabricación de medicamentos y tecnologías críticas. Estos objetivos se conciben de forma interrelacionada, de modo que los avances en medicina personalizada, digitalización o preparación frente a amenazas globales se apoyen en una base sólida de capacidades industriales, científicas y tecnológicas.
Junto a estos objetivos estratégicos, el Programa incorpora objetivos transversales destinados a reforzar las capacidades de I+D+i, la transferencia de conocimiento, la competitividad industrial, la autonomía estratégica y el desarrollo del capital humano. En conjunto, el documento configura una hoja de ruta que orienta las políticas públicas en salud hacia un modelo más innovador, resiliente y con mayor capacidad de generación de valor, sobre el que se desarrollan a continuación los distintos ejes estratégicos del Programa.
El primer objetivo estratégico se orienta al impulso de la medicina personalizada, predictiva, preventiva, participativa y poblacional (5P). El programa subraya la necesidad de avanzar desde modelos centrados exclusivamente en la enfermedad hacia enfoques basados en la prevención, la predicción y la estratificación de pacientes, con impacto directo en el desarrollo de medicamentos y soluciones diagnósticas.
Este objetivo contempla el fortalecimiento de capacidades para la investigación biomédica, el desarrollo de terapias avanzadas y el uso de biomarcadores, así como la integración de estos avances en la práctica clínica. Desde la perspectiva industrial, el programa vincula este eje a la generación de conocimiento aplicable, la transferencia de resultados y el desarrollo de productos con alto valor añadido.
El segundo objetivo estratégico se centra en el desarrollo y la fabricación de productos biotecnológicos, tecnologías sanitarias y medicamentos innovadores, un ámbito de especial relevancia para la industria farmacéutica. El programa identifica la necesidad de reforzar la capacidad productiva nacional, modernizar procesos industriales y facilitar el escalado de la innovación.
El documento señala la importancia de disponer de infraestructuras industriales avanzadas, capaces de cubrir todo el ciclo de vida del medicamento, desde la investigación hasta la fabricación. Asimismo, este objetivo se vincula a la atracción de inversiones, al fortalecimiento del tejido empresarial y al impulso de proyectos que contribuyan a la autonomía estratégica en medicamentos y tecnologías consideradas críticas.
El tercer objetivo estratégico aborda el desarrollo de servicios sanitarios digitales, espacios de datos en salud y su analítica, incluyendo el uso de inteligencia artificial, siempre bajo condiciones de ciberseguridad y gobernanza del dato. El programa plantea este eje como un elemento clave para mejorar la eficiencia del sistema sanitario y acelerar la innovación.
En el ámbito industrial, el acceso a datos de calidad y su explotación segura se identifican como palancas para mejorar la investigación clínica, optimizar el desarrollo de medicamentos y generar nuevos modelos de innovación basados en datos. El objetivo contempla también la interoperabilidad y la creación de entornos que faciliten la colaboración público-privada.
El cuarto objetivo estratégico se orienta a la preparación y respuesta frente a amenazas globales en salud, así como al refuerzo de la seguridad sanitaria. El programa incorpora las capacidades industriales como un componente esencial para garantizar la disponibilidad de medicamentos, vacunas y tecnologías sanitarias ante situaciones de crisis.
Este objetivo refuerza la idea de que la capacidad productiva nacional es un elemento estratégico del sistema sanitario, integrando la industria como parte activa de la respuesta frente a emergencias y riesgos sanitarios.
Junto a los objetivos estratégicos, el Programa Estratégico Salud de Vanguardia 2025-2027 define una serie de objetivos transversales que refuerzan su dimensión industrial. Entre ellos destaca el impulso a las capacidades de I+D+i en salud y su transferencia, con el fin de mejorar la conexión entre investigación, desarrollo tecnológico y mercado.
El programa también incluye como objetivo transversal la autonomía estratégica, la competitividad y la modernización industrial, alineando el Perte con las prioridades industriales nacionales. A ello se suma el compromiso con la equidad, el liderazgo internacional y la formación, atracción y retención de capital humano, considerados factores críticos para sostener el crecimiento del ecosistema industrial en salud.
Fuente: Diario Farma